Amar al cuerpo.

Amar tu cuerpo por lo que es, por lo que es de forma natural. Por lo que hace por ti; reír, llorar, caminar, comer, tener sexo y permitirte que sea placentero. Amar a tu cuerpo pese a tus expectativas (y las expectativas de la sociedad) y tus “taras” (y lo pongo entre comillas porque todos los cuerpos son hermosos y perfectos por naturaleza) es complicado.

Amar tu cuerpo puede ser un motivo de sufrimiento constante. Quizás porque eres incapaz de vincularte, de desnudarte en una playa, de mirarte al espejo o acariciarte con las yemas de tus dedos. Así, si llevas mucho tiempo criticándolo y castigándolo parece misión imposible empezar a amarlo, pero te prometo que se puede. Se puede respetando dos pasos previos, yendo pasito a pasito y disfrutando del camino.

LA ACEPTACIÓN. Aceptar lo que es y lo que nos toca vivir, es admitir y reconocer las cosas tal cual son. En este caso, es el acto de saber cómo es tu cuerpo, de qué eres capaz tu y de qué es capaz tu cuerpo, de comprender lo que puedes y lo que no puedes hacer y de estar bien con eso, sea lo que sea.

LA AUTOCOMPASIÓN. Es el acto de cultivar el amor hacia tu propia persona sin cuestionar ni juzgar, es sostenerte desde la amabilidad independientemente del momento qué estes viviendo y ofrecerte desde ahí, los autocuidados que necesitas.

En resumidas cuentas, sería algo así como “a pesar de que” no tenga la sonrisa más bonita o ___ (inserte aquí algún defecto o actividad que no puedas realizar) sé que merezco respeto, amor y cuidados.

Personalmente, la práctica constante de aceptación y autocompasión han llevado a mi propio bienestar a otro nivel, me han conducido al camino de amar mi cuerpo de forma genuina y aprender a amar otros cuerpos. Así, respetarlos y cuidarlos como todes nos merecemos. Mi autoestima está muy relacionada con la herida de mi niña interior y por causa de esta herida de no merecimiento, la relación con mi cuerpo se vio afectada. Lo maltraté haciendo prácticas que no me resultaban placenteras (deporte, sexualidad, comer emocional…). Pese a que mi cuerpo esté dentro de lo que se considera la norma durante muchísimo tiempo sufrió cambios, desde “demasiado flaca” en la adolescencia a “madre mía que gorda se ha puesto” (en las fotitos de arriba pesando por encima de mi IMC) en las primeras etapas de mi edad adulta. Así, mi salud mental, mi salud nutricional y mi salud física se vieron completamente mermadas. Y sin duda, allí mi bote salvavidas fue la práctica de la autcompasión, lo que me enseñó a cuidarme desde otro lugar. En vez de protegiéndome (de las miradas ajenas, de mi crítica interior) cuidándome (desde el merezco lo mejor). A veces, las cosas se ponían feas, me saboteaba a mi misma y bueno, poco a poco, conseguí con la autocompasión llegar a la estabilidad. Hasta aceptar lo que soy de forma genuina, algo que a veces se me olvida, pero la práctica está ahí, para llevarme de vuelta.

Cuando dejas de disfrutar de tu vida por tu imagen corporal, tu perfeccionismo o tu autoexigencia estás reforzando la falta de amor propio. Así que, por favor, si quieres llegar a amar tu cuerpo “a pesar de” todo el camino que te queda y todas las imperfecciones que dices tener, empieza a cultivar la compasión. Empieza a respetarte a ti misma y a tratarte con cariño, a ver las cosas de forma clara, para que así poco a poco te vayas sintiendo más segura y confiada. De esta forma, un día cuando menos lo esperes, habrás empezado a vivir tu vida sin machacarte en el intento de ser mejor.

La próxima vez que tu mente te envíe mensajes atacándote, no te las creas. Lleva compasión hacia esas voces que te están acompañando y que una vez te sirvieron de guía pero ya no. Ya es hora de soltarlas como soltarías cómo pájaros en el cielo. Da pasitos pequeños pero importantes; renueva tu lencería, lee libros, ve a la playa, sal a bailar con tus amigas. Empieza a vivir tu vida y no dejes que tu mente te la arrebate. Empieza a moverte, sal progresivamente de tu zona de confort y muestra el poder que reside en ti.

Y recuerda que, en terapia podemos trabajar la relación contigo misma y que puedes asistir al taller “abrázate” que tendrá lugar en septiembre de 2020 en el espacio La Yurta, el Sauzal, Tenerife.

Un abrazo lleno de calma,

Cintia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s